jueves, 10 de marzo de 2016

Innovadores Menores de 35 - España (Luz Rello)



Luz Rello, 29

Sus herramientas informáticas mejoran la lectura y escritura de las personas con dislexia

Universidad Pompeu Fabra

Luz Rello (Crédito: Frederic Camallonga)

La dislexia es una dificultad de aprendizaje de origen neurológico relacionada con la codificación del lenguaje que afecta aproximadamente a un 10% de la población. Está estrechamente relacionada con el fracaso escolar, ya que los niños con dislexia, pese a tener un coeficiente intelectual normal, presentan diferentes grados de discapacidad para leer, comprender lo que leen y escribir correctamente. Para que estas personas mejoren su rendimiento, Luz Rello, licenciada en Lingüística por la Universidad Complutense de Madrid y doctora en Ciencias de la Computación por la Universidad Pompeu Fabra (ambas en España), se ha propuesto sacar partido a las herramientas digitales que permiten modificar el contenido y la forma de los textos.
Si durante años eran las personas con dislexia las que tenían que esforzarse por adaptarse a los textos, Rello quiere que ahora sean los textos los que se adapten a ellas. Por eso, esta joven de 29 años ha investigado qué aspectos es necesario cambiar para que sean más accesibles a las personas con dislexia y ha creado varias herramientas informáticas que permiten incorporar estos cambios tanto en su diseño como en su contenido.
Rello ha utilizado técnicas de interacción persona-ordenador para encontrar los parámetros que hacen que la rapidez y comprensión lectora de las personas con dislexia mejore ante determinado texto. Concretamente, han utilizado un sistema de eye-tracking para grabar la mirada de personas con dislexia mientras leen textos con diferentes características. En los 18 experimentos realizados a lo largo de los últimos cuatro años con más de 200 personas con dislexia, Rello ha estudiado cómo afecta modificar variables como la fuente tipográfica, el tamaño de la letra y el uso de diferentes colores o de palabras más o menos largas, entre otras posibilidades.
En algunos de estos experimentos Rello ha encontrado efectos significativos de estas modificaciones en la mejora de la legibilidad de los textos por parte de las personas disléxicas. Asignar ciertos valores a parámetros como el tipo de tipografía, el tamaño del texto y el interletrado, han contribuido a hacerlos más legibles. En lo que se refiere al contenido, mostrar automáticamente sinónimos más sencillos a la hora de leer, poner las palabras clave del texto en negrita yescribir los números en dígitos (no en letra) también han influido significativamente en una mayor legibilidad.
Esos hallazgos son los que Rello y su equipo han integrado en sus tres herramientas digitales: el servicio web Text4All, que permite adaptar las páginas web a las personas disléxicas, y los lectores para libro electrónico DysWebxia Reader para iOS (pronto disponible en el AppStore) e IDEAL eBook Reader para Android, que ya ha sido descargado más de 35.000 veces.
En el caso de DysWebxia, por ejemplo, el texto es presentado en la pantalla del dispositivo con las características formales óptimas para facilitar la lectura de las personas con dislexia. Además, en relación a la adaptación del contenido, Rello ha incorporado una funcionalidad basada en procesamiento del lenguaje natural que muestra al lector "sinónimos de palabras complejas bajo demanda". Según explica la joven, para generar automáticamente estos sinónimos, la aplicación utiliza un algoritmo que tira de varias fuentes como el corpus de Google Books.
Rello ha realizado tests de significancia estadística para descartar que esa mejora de la capacidad lectora observada con la variación de parámetros se deba a la casualidad o a otros factores como la composición del grupo estudiado. Además, ha comprobado que estas adaptaciones en los textos, que son buenas para las personas con dislexia, también lo son para las personas sin discapacidad. Por ejemplo, con tipografías más grandes ambos grupos ganan legibilidad. No obstante ,la adaptación tiene siempre un efecto mayor en las personas disléxicas: con una letra más pequeña todos leen peor, pero los disléxicos mucho peor.
Aprender del error
Rello también ha creado una herramienta para que las personas con dislexia escriban con menos errores ortográficos. En 2012 cofundó Cookie Cloud, un proyecto de start-up que desarrolla aplicaciones educativas para niños, desde la que lanzaron el juego Dyseggxia (en español, Piruletras) para dispositivos iOS y Android.
Esta aplicación gratuita ofrece ejercicios de deletreado para niños con dislexia. Rello los diseñó a partir del análisis de los rasgos lingüísticos y fonéticos de los errores cometidos en ejercicios de redacción por niños con esta discapacidad. Tras realizar un estudio para evaluar la eficacia de Piruletras con 48 niños con dislexia de entre nueve y 11 años observó que su ortografía mejoraba en poco tiempo. "Los que jugaron con DysEggxia durante cuatro semanas seguidas tuvieron significativamente menos errores de escritura en los test que los que jugaron al juego de control durante el mismo periodo", detalla la joven.
DysEggxia ha sido descargada 17.000 veces del App Store desde que la abrieron al público en junio de 2012 y tres colegios que trabajan con niños con necesidades especiales ya la han incorporadoa su currículo.
Según el copresidente del Grupo Zed, Ignacio Pérez Dolset, miembro del jurado de los premios MIT Technology Review Innovadores menores de 35 España, el mérito de esta joven radica en que "ha sido capaz de trasladar sus éxitos en el campo científico y su capacidad innovadora a proyectos concretos y resultados tangibles en productos de uso real y difusión significativa". - Elena Zafra
Aquí puedes ver el vídeo de la presentación de su proyecto en EmTech España 2014


Material Grafico: Biolingüística


Áreas del hemisferio cerebral izquierdo en las que se han detectado anomalías funcionales en los estudios de neuroimagen en el caso de los individuos adultos afectados de dislexia.


Biolingüística 
Responsable de contenidos: Guillermo José Lorenzo 
Responsable técnico: David Hernández Suárez


sábado, 2 de enero de 2016

Descubre si tienes riesgo de dislexia en 15 minutos

Ésta publicación la he extraído de la web de  "El Pais". La causa de la lingüista Luz Rello es también mí causa y la de todos los que, como ella, hemos vivido la falta de empatía ante la Dislexia. Siempre tendrá mi apoyo incondicional. Os dejo el enlace de la web y la del autor del reportaje. :-)



Un juego para detectar esta dificultad para leer y escribir, creado por una lingüista española, es finalista en un premio internacional de un millón de dólares



En los últimos tiempos han proliferado en las redes sociales los chistes sobre la dislexia. La lingüista española Luz Rello, disléxica e investigadora de esta dificultad para leer y escribir, recuerda uno de ellos en inglés: I have sexdaily, I mean dyslexia (tengo sexo a diario, digo dislexia). Sonríe con la broma sobre el tópico baile de letras de los disléxicos, pero Rello, actualmente en la Universidad Carnegie Mellon de EE UU, sabe que el asunto no tiene ninguna gracia. “Alrededor del 10% de la población tiene dislexia. Hay 600.000 niños escolarizados con dislexia en España y no lo saben. Ese es el problema”, subraya.
La dislexia —que suele pasar desapercibida tanto para los padres, como para los profesores, como para los propios afectados— es una máquina trituradora de niños. “Se quedan por el camino pensando que son tontos y no valen”, lamenta Rello. El 40% del abandono escolar está relacionado con dificultades del lenguaje. Y la dislexia, cuyo origen está en el cerebro, es la más frecuente. Los disléxicos poseen una inteligencia normal o superior a la media, pero son como ciegos para las palabras, igual que un daltónico no puede ver determinados colores. Si no se detecta su problema, el sistema educativo les pasa por encima: para aprender hay que leer y para demostrar lo aprendido hay que escribir. Otros disléxicos, como el estadounidense Steve Jobs, cofundador de Apple, sí logran el éxito profesional.
Rello cree que tiene una solución al problema. Junto a su equipo, ha desarrollado Dytective, una aplicación que mezcla juegos lingüísticos con inteligencia artificial, para detectar dificultades de lectura y escritura. “Tiene un 86% de precisión”, afirma la lingüista, primera persona española en recibir el premio Joven Investigador Europeo de la organización Euroscience, en 2013, y también nombrada Innovadora Social del Año menor de 35 años en España por el MIT Technology Review, en 2014, por sus anteriores investigaciones sobre la dislexia.
"Hay 600.000 niños escolarizados con dislexia en España y no lo saben. Ese es el problema”, subraya la lingüista Luz Rello"

La eficacia de Dytective se ha evaluado con más de 5.000 participantes en 71 colegios de España, Chile y Colombia. La aplicación, calcula Rello, estará totalmente lista en abril de 2016, aunque ya cosecha éxitos. El juego es finalista en el premio AI & Robotic Award for Good, un galardón otorgado por Emiratos Árabes Unidos y dotado con un millón de dólares. “La Consejería de Educación de Murcia quiere implantar Dytective en cuanto esté disponible. Son 250.000 niños escolarizados”, adelanta la lingüista.
“En la mayoría de los casos la dislexia, con un poco de atención y que te enseñen a leer y a escribir más pausadamente, se puede superar sin ningún problema. Yo tengo un doctorado. Pero tienes que saberlo. La idea es encontrar algo que te diga, antes de que surja el problema, si tienes riesgo de tener dislexia o no. Y esto es lo que hemos hecho en Carnegie Mellon”, explica Rello. La investigadora ya ha puesto a disposición de la comunidad educativa otras herramientas contra la dislexia, como Piruletras, una aplicación para mejorar la escritura que va por las 30.000 descargas. En niños de 9 a 11 años, el número de errores se reduce un 42% tras cuatro semanas jugando. Rello pide que los centros educativos “no den tanta importancia a las faltas de ortografía” cometidas por las personas con dislexia.
Algunos juegos de la aplicación Dytective.
El juego Dytective, de apenas 15 minutos, analiza 200 variables, desde el movimiento del ratón a su aceleración, pasando por el número de errores y el tiempo de reacción. Gracias al cotejo con una base de datos de miles de niños diagnosticados, un algoritmo de aprendizaje automático alerta de posibles dificultades de lenguaje y escritura, antes de que el niño entre en la trituradora del fracaso escolar.
“Ahora mismo un diagnóstico de dislexia te cuesta de 150 a 1.000 euros. Hay muy pocas personas que se pueden permitir esto. La idea es democratizar el acceso a la detección y a la intervención de la dislexia. Dytective tendrá un precio mínimo sostenible de unos pocos euros”, sostiene Rello, que ha llegado a un acuerdo con la Universidad Carnegie Mellon para explotar la patente sin ánimo de lucro, a través de la organización Change Dyslexia, fundada por la propia lingüista.
"Un diagnóstico de dislexia cuesta de 150 a 1.000 euros, frente a los "pocos euros" que costará Dytective, según Luz Rello"

En el núcleo del equipo dirigido por Rello figuran Miguel Ballesteros, experto en aprendizaje automático de la Universidad Pompeu Fabra; Abdullah Ali, especialista en diseño de interacción en la Universidad de Maryland, Condado de Baltimore; y Jeff Bigham, investigador de la accesibilidad de la web en la Universidad Carnegie Mellon.
A largo plazo, el objetivo de Rello es, aplicando la misma metodología, detectar las fortalezas del aprendizaje, en lugar de las dificultades. “Con los datos que vamos a recoger intentaremos dar al mundo una herramienta para detectar los talentos en potencia”, apunta. Como en el microcuento del artista francés Alejandro Jodorowsky:
—Maestro, tengo un problema con mi hijo: me trajo las notas del colegio, una alta calificación en dibujo y una pésima calificación en matemáticas.
—¿Qué harás?
—¡Lo pondré de inmediato a tomar clases particulares con un profesor de matemáticas!

—Necio, ponlo de inmediato a tomar clases particulares con un profesor de dibujo. Desarrolla su talento. Todos servimos para algo, pero no todos servimos para lo mismo.
La lingüista Luz Rello, investigadora de la dislexia, en Madrid. / CARLOS ROSILLO